—Tengo una mala noticia y una buena. Estás enferma con un catarro que te cagas. —¡Qué bien!. Ahora, ¿cuál es la buena? —La buena era esa. La mala, es que a partir de ahora, yo voy a cuidar de ti
Gracias, por escribirme esa canción, por arañarme el corazón. Por ser así como tu eres. Gracias, por los consejos que me das. Gracias, por derretirte si me ves. Gracias, por el cariño y la paciencia cuando todo iba mal.
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