jueves, 23 de septiembre de 2010

MASN

Ella y yo, yo y ella. Tenemos tantas cosas en común, incontables. ¡Y Somos tan diferentes! Siempre decimos que no somos iguales, que no hacemos lo que hace la gente, que somos distintas, que somos mejores. Nos fumamos la vida, sonrisa a sonrisa. Nos comemos las dudas de la otra como si fueran patatas fritas y proporcionamos seguridad de hermanas. Muchas veces aparentamos ser felices y engañamos a todos los demás, pero entre nosotras, la verdad asoma por los ojos. Somos unas lloricas, compañeras de lágrimas embotelladas. No queremos nada que no sea pasar una tarde juntas, alguna foto, una canción compartida que tenga nuestro nombre, hablando de lo nuestro y riendo mucho, mucho y mucho. Me gusta saber que esto no va a cambiar nunca, prometido está. Me gusta saber lo que soy para ti, lo que eres para mí, lo que somos, lo que queremos ser y lo que ya tenemos construido. Creemos que tenemos unos cimientos de amistad, una casita de secretos. No, tenemos un castillo, un castillo enorme. Construido con paciencia, con mil historias, con lágrimas y sonrisas, con abrazos. Un castillo lleno de promesas, de amor, de sueños, de felicidad. Te quiero mucho Sara, no todo el mundo es una mejor amiga, de las de verdad.

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