
Entraste en mi vida como una ola: rápida, fresca, agradable...
Empezaste, poco a poco, ha hacerte un hueco enorme en mi corazón...
Como quien no quiere la cosa, empecé a quererte cada día un poquito más.
Y, sin saber por qué, empezaste a ser parte de mi vida.
Más tarde, eras como el mecanismo que ponía en marcha mi corazón.
Y así, porque te apeteció, fuiste la razón de mi sonrisa.
Pero esto no es todo, si no que empezamos a contarnos los problemas, las alegrías, las penas, los amores... así, sin más.
Y lo mejor de todo fue que nos entendíamos perfectamente.
Y ahí no acaba la cosa. Empezó un verano inolvidable. En el que éramos tú y yo. Eramos amigas, ¡ya lo creo si lo éramos!
Empezamos a vivir muchos momentos, sin tenerlo planeado.
Y fue entonces, sin saber como, cuando te convertiste en mi mejor amiga.
Y, ¿sabes que es lo mejor de todo ésto? Que todavía nos quedan muchos, ¡qué digo! Millones de momentos más. A tú lado. Siempre de tu mano.
Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario